Por Kevin Donaghy, responsable de innovación, calidad y cumplimiento normativo en Nulogy
Los fabricantes de productos alimenticios de hoy en día saben que el cumplimiento normativo nunca se queda estancado. La normativa se actualiza constantemente y los fabricantes deben adaptarse a esos cambios. Recientemente, la norma FSMA 204 y la 10.ª edición de SQF han introducido cambios sustanciales en la forma en que se espera que los fabricantes recopilen datos, almacenen registros y gestionen la trazabilidad. Cumplir con estas normas implica cambiar la forma de trabajar, no solo los formularios que se rellenan.
Y, sin embargo, muchos fabricantes siguen recurriendo a proveedores de software que no comprenden los retos a los que se enfrentan a diario.
A primera vista, externalizar el desarrollo de software parece una opción práctica. La mayoría de los fabricantes no cuentan con los conocimientos técnicos necesarios para crear su propia solución. Sin embargo, lo que comienza como una medida para ahorrar tiempo o dinero puede revelar rápidamente unos costes ocultos que ponen en peligro la reputación de la empresa.
Hay tres escollos que se repiten una y otra vez en mi trabajo con los fabricantes de alimentos, década tras década. No se trata de casos aislados. Son lo que ocurre, sin excepción, cuando un proveedor de software no comprende desde dentro la gestión de la seguridad alimentaria y la calidad.
A continuación te indicamos tres errores que debes evitar a la hora de elegir un socio de software.
El riesgo de las soluciones desajustadas
La mayoría de los proveedores de software no comprenden cómo funciona realmente el sector alimentario. La fabricación de productos alimenticios se rige por una estricta supervisión normativa y plazos de producción muy ajustados, con flujos de trabajo diseñados específicamente para gestionar la seguridad y la calidad alimentarias.
Las plataformas de software genéricas no están a la altura de esa realidad. Es cierto que los proveedores ofrecen flujos de trabajo personalizables, pero sin un conocimiento profundo de los requisitos del sector, esos flujos de trabajo acaban desajustados. Se pasan por alto aspectos imprescindibles como la trazabilidad de los lotes, la preparación para las auditorías o los controles de calidad en tiempo real, o bien se implementan de formas que no se ajustan a la forma en que trabaja realmente un equipo de FSQA.
Esa brecha obliga a los equipos de fabricación y calidad a adaptar sus procesos al software, en lugar de al revés. Las soluciones provisionales se convierten en la norma, lo que merma el tiempo de todos para adaptarse a una herramienta que no encaja.
Y lo que es peor, esta desconexión genera un riesgo real en materia de cumplimiento normativo. Cuando el software no recoge ni aplica con precisión los requisitos normativos, el trabajo vuelve a recaer en procesos manuales, lo que reaviva precisamente las ineficiencias que se suponía que el software debía eliminar.
Las soluciones de gestión de la calidad diseñadas específicamente para este fin se desarrollan teniendo en cuenta estas complejidades, por parte de equipos que comprenden tanto el marco normativo como el día a día al que se enfrentan los equipos de FSQA. Esa sintonía significa que el software se adapta a la forma en que los fabricantes trabajan realmente, en lugar de obligarles a seguir flujos de trabajo que no se ajustan a sus necesidades.
Los proveedores descoordinados provocan un caos operativo
La calidad y el cumplimiento normativo en la fabricación de productos alimenticios no constituyen una función aislada. Afectan al inventario, a la producción, al envío y a todos los departamentos. Sin embargo, muchos fabricantes de productos alimenticios integran estas funciones utilizando múltiples proveedores de software.
Sobre el papel, parece una solución flexible y modular. En la práctica, da lugar a una configuración fragmentada que resulta difícil de gestionar y de ampliar.
Cada sistema funciona de forma aislada, con sus propias estructuras de datos, interfaces y ciclos de actualización. Integrarlos se convierte en un quebradero de cabeza constante para los equipos de TI, que ya están al límite de su capacidad. Surgen problemas de sincronización de datos, los informes pierden coherencia y nadie tiene una visión clara de lo que está ocurriendo realmente.
Por ejemplo, es posible que un problema de calidad detectado en la planta tarde horas en vincularse a los registros de trazabilidad o a los datos de los proveedores. Ese retraso ralentiza el análisis de la causa raíz y aumenta el riesgo de que los informes presentados durante las auditorías sean incompletos o inexactos.
El coste de los sistemas desconectados va aumentando de forma imperceptible, hasta el punto de que los equipos prefieren aguantar el dolor de cabeza antes que solucionar la causa sistémica. Los errores y la ineficiencia se convierten en algo habitual. Una plataforma unificada, diseñada para fabricantes, subsana esa carencia al integrar la calidad, el cumplimiento normativo y los flujos de trabajo operativos en un único sistema, un único lugar desde el que obtener una visión real de la situación, con menos carga administrativa en la elaboración de informes y menos presión sobre el departamento de TI.
Los cambios normativos se convierten en un ciclo costoso y reactivo
Lo más estresante del trabajo relacionado con la seguridad y la calidad alimentarias es la sensación constante de ir con retraso.
Cuando los fabricantes de alimentos recurren a proveedores externos para dar apoyo a sus equipos de FSQA, cada actualización normativa se convierte en un auténtico obstáculo. Nuevos requisitos de trazabilidad, normas de documentación actualizadas, expectativas de auditoría en constante evolución: cada uno de ellos requiere la creación de código a medida, la realización de pruebas y la implementación.
El resultado es un ciclo reactivo en el que los equipos de FSQA se ven obligados a ponerse al día constantemente con los últimos cambios normativos.
Además, cada actualización conlleva un coste: solicitudes de cambio, horas de desarrollo, ciclos de validación. Esos retrasos pueden suponer un riesgo real de que la empresa incumpla los plazos de cumplimiento normativo. En un entorno normativo en el que los plazos no son negociables, ese riesgo sale caro.
Los proveedores de software especializados en la industria alimentaria son diferentes. Ofrecen soluciones que evolucionan al ritmo del marco normativo: flujos de trabajo configurables, marcos de cumplimiento integrados y actualizaciones que se adaptan a los cambios del sector. Esa colaboración permite a los equipos de FSQA trabajar de forma proactiva, en lugar de tener que correr para ponerse al día.
Una solución mejor: diseñada específicamente y preparada para auditorías
Ninguno de estos problemas es insuperable. Se deben a la elección de herramientas que no se han diseñado para el trabajo que realmente realizan los equipos de FSQA.
Los equipos de FSQA no necesitan más software. Necesitan el software adecuado.
Las plataformas diseñadas específicamente para la calidad y el cumplimiento normativo están cambiando la forma en que los fabricantes de productos alimenticios abordan estos retos. Automatizan los flujos de trabajo relacionados con el riesgo y la calidad, reduciendo la dependencia del trabajo manual y de los ciclos de desarrollo externos. Unifican los datos de todas las funciones, subsanando las deficiencias que genera la fragmentación.
En Nulogy, hemos sido testigos de cómo la tecnología adecuada facilita el trabajo de los equipos de FSQA, simplificando procesos complejos para que los fabricantes de alimentos puedan actuar con flexibilidad y rapidez. Cuando los flujos de trabajo de cumplimiento normativo están integrados, automatizados y diseñados en función de cómo funciona realmente el sector, los equipos están mejor preparados para cumplir con los requisitos normativos y seguir mejorando.
A medida que el sector sigue evolucionando, la cuestión para los fabricantes de productos alimenticios no es si deben digitalizar los flujos de trabajo relacionados con el cumplimiento normativo, sino cómo hacerlo bien. La respuesta pasa por elegir soluciones creadas específicamente para esta tarea, basadas en las necesidades reales del sector y diseñadas para adaptarse a los cambios en el marco normativo.
En la industria alimentaria, el cumplimiento normativo no es opcional. Tu software tampoco debería suponer un riesgo.
Para obtener más información sobre cómo el software de calidad y cumplimiento normativo de Nulogy puede ayudar a que su empresa de fabricación de alimentos aplique procesos de calidad más rápidos y eficientes, póngase en contacto con nosotros o solicite una demostración hoy mismo.